AUK – Capítulo 21

SANGRE EN LAS MANOS (2)

Levantar no-muertos dependía del maná y de las almas que el nigromante usaba. Si el mana o las almas eran inferiores a las requeridas, el alzamiento no tendría éxito.

Debido a que aún tenía muchas almas después de la masacre que ocurrió en Black Raven tiempo atrás por el momento no parecía preocuparle el recolectar nuevas almas. He Yin se quedó sorprendido después del mensaje que había recibido sobre levantar Liches cuando insertó la piedra de maná en Alen y hoy quería hacer la prueba.

Los Liches eran un tipo especial de no-muertos que eran especialistas en magia negra de tipo ofensiva. Eran criaturas vivientes con pericia en el uso de estas habilidades para doblegar a sus enemigos y tenían un fuerte gusto por los vivos.

Es más, la mayoría de no-muertos no podían ver con sus ojos. Esto sucedía por ejemplo con los esqueletos.

La posibilidad de ver era dada por una habilidad racial que era [Detección de vida]. Los no-muertos no se atacaban entre ellos porque desprendían esa aura a muerte mientras que los vivos no podían evitar expulsar un hedor a vida que ellos consideraban repugnante.

Aun así, He Yin desprendía ambas auras al ser un nigromante.

Esto causaba que los no-muertos pudieran detectar a su maestro con precisión y evitar ataques contra su amo.

Los Liches tenían ese tipo de habilidad. No podían ver con sus ojos claramente así que detección de vida les ayudaba creando un mapa a su alrededor de vida usando solo colores los principales como el rojo, el verde y el azul.

La mezcla de los colores permitía crear un mundo de débiles colores a los ojos de los no-muertos, pero no podían contemplar claramente colores así que dependían de esta habilidad.

Ese día, He Yin se instruyó consigo mismo explorando el sistema y viendo algunas opciones. Él podía seleccionar esta visión de [Detección de vida] o la normal desde la configuración de su hoja de estado.

— Bien, yo lo intentaré.

Con su mano en alto profundo en el bosque, recitó algunas palabras mientras un esquema de runas se formaba con un círculo perfecto que giraba sobre sí mismo.

— ¡Yo te alzo como tu nuevo maestro! ¡Sírveme fielmente como mi siervo para toda la eternidad! ¡[Alzar Lich]!

¡Habilidad [Alzar Lich] usada!

¡Habilidad [Alzar Lich] falló!

No hay recipiente para el alma del Lich.

Él aún no era capaz de levantar esbirros sin usar un cuerpo físico. Asa le confirmó que cuando su poder fuera mayor él sería capaz de [Crear].

En este mundo hay una diferencia muy grande entre [Crear] y [Fabricar]. Crear utilizaba mucho más maná y engendraba materiales de la nada mientras que Fabricar solo modificaba los materiales para volverlos al gusto del creador.

Si él conseguía crear, entonces tendría un poder de crecimiento ilimitado aunque por el momento solo podía fabricar ya fueran materiales para sus profesiones o nuevos esbirros.

Por el momento volvió al poblado después del fracaso con varios esqueletos siguiéndole de cerca. Después del accidente donde intentaron matarle todos empezaron a temer por su seguridad.

Aunque él ordenaba que no se le siguiera, los no-muertos ignoraban deliberadamente estas órdenes y permanecían a pocos metros de él.

Asa no pensó que no-muertos pudieran desobedecer a su maestro, pero nada de lo que He Yin hacía tenía ya lógica para ella así que se resignó a pensar que él sería el primer nigromante y el más grande que el mundo viera jamás.

Aun por estas, ella también permanecía siempre a pocos metros de él como también lo hacía Meira. Syllia solo permanecía entrenando todo el día con el zombie de Alen con el cuál habían entablado amistad.

Ella en su interior esperaba que Alen recuperaría su memoria y volvería a ser él, pero eso no podía ser posible ya que su alma no era la correcta. He Yin insertó al invocarlo el alma de otro ser al levantarle que tomó su cuerpo.

Últimamente, el pueblo había estado cambiando de actitud y físicamente también habían grandes cambios.

He Yin no se preocupaba por los aldeanos, pero sí por sus esbirros.

Sin ellos su futuro podría caer en poco tiempo.

Cualquier alma que pudiera luchar lucharía, era cuestión de tiempo en que él se diera a conocer al mundo.

Los rasgos débiles de los ciudadanos de Faith Regis poco a poco habían rejuvenecido hasta el punto de que muchos se encontraban mejor.

Aquellos que usaban bastón ya no lo usaban más. La gente que tenía una enfermedad volvía tan vigorosa como si nunca hubiera existido. Los débiles y viejos aldeanos ahora eran mucho más jóvenes y fuertes.

El propio anciano de la aldea que disponía de cabeza calva y larga barba siempre erguido ahora parecía un hombre cerca de los 30 con unos músculos bien marcados, un pelo largo y sedoso además de tener una fuerza anormalmente destructiva.

Al principio He Yin pensó que era algo relacionado con su actitud por lo no-muertos, pero pronto descubrió que no.

El anciano de la aldea se presentó ante He Yin y se inclinó clavando una rodilla en el suelo y agachando la cabeza.

— ¿El gran maestro reclamaba mi presencia?

— ….. “Veamos sus estadísticas….”

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¿Necrohumano? ¿Ellos también habían sido mutados debido a la exposición prolongada a los poderes oscuros de He Yin?

Los Necrohumanos eran una raza nueva y nada sabía Asa de ellos. Eran humanos que desprendían el aura de muerte que los no-muertos tanto ansiaban a cambio de no desprender el aura de vida.

En pocas palabras, eran humanos que habían renunciado a su humanidad abrazando a la muerte como sus nuevos siervos.

A cambio, ellos habían sido físicamente mejorados y modificados lentamente por su raza hasta transformarlos en seres humanos semi-vivos que tenían una gran compatibilidad con los no-muertos.

He Yin exploró al anciano en busca de más marcas y encontró una.

Una marca justo detrás del hombro derecho que parecía la misma runa que él usaba cuando invocaba no-muertos. Era una runa tallada en su piel con algún tipo de material rojo que estaba clavado allí como pequeños rubíes de distintos tamaños.

La marca brillaba cuando He Yin la tocaba y se apagaba cuando él se mantenía lejos.

Un símbolo de lealtad que impedía a los Necrohumanos revelarse contra su maestro.

Aunque él no lo hizo, pensó que era un buen rasgo racial. ¿No era una habilidad racial que impedía a los siervos revelarse contra su amo algo genial y muy útil?

Pronto el pueblo entero se había transformado en un grupo de necrohumanos que se llevaban cada día mejor con los no-muertos. También parecía poder mantener conversaciones cortas gracias a los esfuerzos de Alen por enseñar y aprender la lengua humana.

Las casas ya casi habían sido reconstruidas como viviendas decentes usando el concreto y los ladrillos improvisados que He Yin había ido creando usando materiales básicos. A las espaldas del Nigromante, una jerarquía social estaba siendo creada sin él saberlo.

Arriba del todo estaba su maestro, He Yin.

Detrás de él estaban lo que el pueblo creía de forma errónea que era su concubina y asistente real, Asa.

Detrás de Asa estaba el general del ejército de no-muertos, Bones.

No mucho más lejos, estaban los no-muertos de primera generación como Eagle, Alen, Trokk, Bear y sus sirvientes oscuras Meira y Syllia.

Después estaban los no-muertos soldados que He Yin invocaba a diario como esqueletos, zombies y demás criaturas de bajo rango.

Y por último estaban los aldeanos de Faith Regis.

La jerarquía lentamente determinaba el grado de respeto con el que se dirigían entre ellos. Aunque He Yin no era capaz de ver esto debido a su interés en otros temas, era común que los aldeanos saludaran con respeto a los esqueletos y éstos les devolvieran el saludo con pocas ganas.

Un ruido sonó en las murallas que daban a la explanada de construcción. Parecían golpes iracundos.

— ¡Master! ¡Humano idiota que salir días atrás ahora golpear entrada! ¡clack!

— ¡¿?!

He Yin caminó por el pueblo cruzándolo en prácticamente segundos. ¿Qué hacía ese idiota allí otra vez? Sea como sea, esta vez su presencia era bienvenida.

Él necesitaba un nuevo cuerpo para invocar su Lich y él era el tipo adecuado para la misión. Sus ojos buscaron en el baluarte de la amurallada protección al idiota que había vuelto para conocer su final, una vez más.

Totalmente lleno de sangre, magullado y golpeado hasta límites insospechados. Por algún motivo, sus ojos parecían idos completamente e ignoraba a He Yin que le llamaba.

— Capturadle.

Los esqueletos asintieron y equipados con una espada y un escudo de dudosa calidad abrieron los portones principales y salieron corriendo a por el idiota.

El hombre pateó con toda su furia a uno de los esqueletos que salió rodando varios metros perdiendo huesos en el proceso. El otro guardia lanzó su arma y consiguió herirle en una pierna pero aquél idiota no hizo caso y se lanzó en una arremetida violenta contra el otro esqueleto tumbándolo en el proceso.

— ….. ¿Son todos idiotas? Alen, tú detén a ese imbécil.

Alen asintió desde algunos metros y aún equipado con las ropas de cuando era aventurero lanzó un gruñido amenazador.

Ambos se miraron fijamente durante unos segundos. La espada larga de Alen brillaba con el sol mientras que los rayos reflejantes chocaban contra su escudo creando una visión extraña.

Parecía un duelo que recién estaba por comenzar.

El hombre puso atrás los hombros, hinchó el pecho y lanzó un grito en voz alta avisando de sus intenciones. Alen permaneció en la misma posición hasta que el hombre cargó como hizo con el otro esqueleto.

Cuando quedaban un metro para impactar, Alen giró un poco y puso la espada en posición horizontal haciendo que el mismo hombre se cortara una buena parte del estómago con su hoja.

Una mano fue directamente a su estómago para evitar que sus órganos se desplomaran mientras con la otra mantenía el equilibrio en el suelo.

Alen sonrió y exhaló un aliento débil con un “¿Esto es lo mejor? ¡¡Vamos, demos a Master un buen espectáculo!!”.

El hombre rojo de ira se giró a recoger la espada del esqueleto previamente derrotado y la alzó con un grito.

Alen caminó de lado dando un rodeo al hombre que ahora estaba en las puertas de la muralla abiertas. Su mente aún recordaba la orden dada por su ama de [crear una distracción] en Faith Regis.

Asa esperaba con esto que He Yin se diera cuenta de que no está tan protegido como parece además de deshacerse de un cabo que había quedado sin atar.

El hombre se lanzó a correr de forma desquiciada contra Alen de la misma forma que había hecho anteriormente. Alen pensó que ese idiota estaba repitiendo de nuevo la misma estrategia que antes así que esperó al último momento para repetir su acción.

Pero fue un error.

El hombre a pocos metros se detuvo y blandió su espada delante de él en un ángulo perfecto tomando a Alen con la guardia baja y consiguiendo acertarle.

El corte parecía haber sido lo suficientemente profundo como para cortar ciertos músculos y tendones del brazo que sujetaba el escudo, lo que hizo que perdiera la fuerza de ese brazo y la protección rodara por el suelo.

— Ugh.

Varios esqueletos se pusieron alerta y los guardias de la almena que tenían arcos apuntaron al hombre pero fueron detenidos por He Yin con una señal con la mano.

Él quería ver cuánto habían progresado sus esbirros y esta oportunidad podía ser una especial.

Si no podía confiar con que uno de sus esbirros armado derrotara a un idiota casi agotado simplemente estaría perdiendo el tiempo.

Ahora ambos estaban igualados. Heridos de una forma u otra haciendo sus movimientos más lentos.

Los dos iracundos lanzaron sus armas contra el enemigo en una lluvia de choques y chispas deteniendo y lanzando ataques. Después de varios minutos, Alen aprovechó la guardia baja del hombre y golpeó su estómago casi abierto. En el momento en el que el hombre se agachó por el dolor, su espada cruzó a través de la espalda en una recta perfecta cercenando la columna vertebral casi por completo.

— ……

El hombre tardó unos segundos en morir. Su mano extendida seguía buscando la espada. Aquellas ganas de luchar todavía permanecían en él aún al borde de la muerte.

Entre sangre y alabanzas, Alen retiró la espada de la espalda del hombre y la alzó en señal de victoria.

— ¡Victoria de Master!

Un vitoreo increíble vino de detrás de la muralla que estaban mirando desde el baluarte y las puertas de madera abiertas.

Solo una persona no vitoreó además de He Yin. El anciano de la aldea ahora mirando el cuerpo de su hijo totalmente sin vida.

Él no guardó rencor hacia su maestro. Aquello fue buscado por él, pero no podía evitar pensar que podía haberse alejado cuando le dio la advertencia.

Sus ojos se cerraron mientras su cabeza decía que no.

— …..Siempre fuiste un hombre muy testarudo… Descansa allá donde estés, hijo mío.

He Yin miró desde su posición el espectáculo. Estaba claro que necesitaban entrenar combates reales para experimentar situaciones así. Abriría un coliseo pronto pero de momento bajó hasta el cadáver del hombre.

— Así que mi advertencia no te ayudó, hombre estúpido. Hoy, aquí serás un buen experimento.

Alzó su mano y volvió a intentar invocar al Lich.

Sus ojos se cerraron. El poder fluía por sus manos y notaba cómo todos los meridianos de su cuerpo se relajaban para tratar de completar con éxito la invocación.

¡Habilidad [Invocar Lich] usada!

¡Éxito!

[Lich menor] ha sido invocado.

El cuerpo pronto se volvió una masa viscosa azul que fue cambiando de forma hasta lograr la deseada.

Una capa con capucha totalmente agujereada y polvorienta que brillaba de azul. Su cara totalmente podrida y esquelética. Sus manos tenían piel que dejaban ver qué tan huesudas eran. Parecía flotar aunque tenía dos piernas cubiertas por la capa larga que solo dejaba ver su rostro.

— Hhahh… Sus órdenes… Maestro…

Con una sonrisa débil él le dio la bienvenida a su primer Lich al ejército del [Rey de la Oscuridad].

 

 

Ach

Hola aquí, soy el autor.
Gracias por seguir [The Awakening of the Undead’s King] hasta lo que es ahora. También respondo con corazón los correos que recibo, son muy motivadores.
Quiero agradecer a mi equipo esta vez por su trabajo. Hacer esta obra gratuita siempre ha sido mi primera dedicación y siempre lo seguirá siendo.
Gracias a [Skullcrusher] y [Darktrait] por sus trabajos.
Ambos hacen que esta obra sea lo especial que es.
¡Disfruten el capítulo bonus lanzado!

Se despide atentamente, Nadeshi.


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